domingo, 16 de septiembre de 2012

Formalidad procesal o necedad

PUNTO DE VISTA
Ritualismo y formalidad
 
Por: Francisco Távara (*)
 
En mis cuatro años y medio como jefe de la OCMA, he visto cómo el descrédito hacia la labor de los jueces se alimenta de los retrasos en los procesos. Estos reveses, que para la opinión pública pueden parecer indicios de corrupción, no necesariamente lo son. Lo que ocurre, en la mayoría de casos, son obstáculos procesales causados por un código de normas antiguo, pero vigente en Lima, que tiene mucho de ritualismo y exceso de formalidad.
 
Si bien la ley obliga al Ministerio Público y al Poder Judicial a tener la mayor celeridad posible en los juicios, sobre todo en aquellos donde haya una persona privada de su libertad, hay que reconocer que 36 meses en prisión para cualquier procesado es demasiado, ya sea en el Caso Fefer o en otro. Si un caso se considera complejo, y el tribunal que lo asume quisiera trabajarlo respetando los plazos, podría programar más audiencias en una semana o pedir la declaratoria exclusiva, que lo exonerara de más carga procesal.
 
Esta práctica, por ejemplo, se adoptó en el Caso Fujimori, que tuvo una sala exclusiva precisamente para asegurar transparencia, celeridad y las garantías indispensables.
 
Otra ventaja de adoptar esta postura está en el control que se obtiene frente a las estratagemas que algunos abogados entablan para dilatar un juicio, buscando la libertad condicional o el arresto domiciliario para su patrocinado.
 
No conozco al detalle el Caso Fefer, por lo que no afirmo que eso haya pasado aquí. Sin embargo, la dilatación adrede de un juicio, por el interés de alguna de las partes, sí es una práctica constante que no siempre favorece a los procesados, pero que sí afecta al Poder Judicial. Ello porque la excarcelación por exceso de detención sin sentencia que termina en el retorno de un acusado a prisión, tras el fallo definitivo, suele ser vista como negativa o poco transparente por la opinión pública.
 
Este último aspecto es otro factor sobre el que me parece necesario reflexionar. Una cosa es lo que puedan opinar las personas, enteradas de lo que ocurre en un juicio a través de la prensa, pero otra es el proceso y la imparcialidad que debe tener toda sala judicial. En ese sentido, que la OCMA anuncie que habrá una investigación porque hay opiniones contradictorias de los allegados a un caso y estas llegan a los medios de comunicación, me parece poco acertado. Una institución como la OCMA no puede ser la caja de resonancia de lo que se diga en la prensa.
 
Pero como la investigación sobre indicios de irregularidades ya se inició, y como hablamos de respeto hacia los procesos y sus plazos, que la misma continúe. Esperemos que a la luz de sus resultados prime la justicia.
 
(*) Ex jefe de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA)
 
Fuente: EL COMERCIO

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